Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Oscar Alonso Peno

Como geisha entre los arrozales

 

Ayer, mientras mantenía una conversación distendida con mi amigo Xabier, oí que decía “como geisha entre los arrozales”, refiriéndose a un amigo común que anda de la ceca a la meca. Y entonces me dio por pensar en la cantidad ingente de expresiones que he aprendido de mis padres y familiares más cercanos, y que forman parte de mi vocabulario y de mi discurso cotidiano, casi sin darme cuenta.

El diccionario María Moliner define “dicho” como frase hecha que contiene una máxima o una observación o consejo de sabiduría popular. Estas muestras de sabiduría popular, caracterizadas por su brevedad, abundan en nuestras conversaciones cotidianas. Todas ellas tienen su génesis, su significado y, en muchas ocasiones, las usamos para expresar ideas y situaciones que sólo con esas expresiones creemos poder dibujar.

Voy a intentar seguir este argumento usando algunas de las expresiones que reconozco haber oído a mis abuelas y a mis padres, y que ahora uso con frecuencia.

El caso es que en mi casa siempre he oído eso de que a buen entendedor, pocas palabras basta, pero el hecho de poseer un buen vocabulario es un modo de no ir por la vida  a la buena de Dios, y soltar por la boca, a la primera de cambio, cualquier cosa, según la máxima que afirma que a falta de pan, buenas son tortas y que las cosas se pueden hacer a ojo de buen cubero y no necesariamente al pie de la letra.

Hay gente que a la hora de expresarse o hablan a troche y moche o se ahogan en un vaso de agua, o piensan que ancha es Castilla y usan lo que les place al tun-tún o llaman al pan, pan y al vino, vino sin bajar la guardia y sin bajarse los pantalones ante modismos y otras novedades.

Hay quien al escribir crea lenguaje y parece hacer borrón y cuenta nueva de todo cuanto existe y arman la de Dios es Cristo o la de San Quintín o la marimorena, y le hacen  a uno decir apaga y vámonos, porque su discurso parece estar confeccionado a tontas y a locas. Pero claro, aquí cada loco con su tema, como Pedro por su casa.

Otros, los que afirman que de noche, todos los gatos son pardos, son culos de mal asiento y andan siempre probando cómo usar el lenguaje para decir más, y lo exponen de par en par, sin querer dar gato por liebre, dar la lata, ni palos de ciego, ni dorar la píldora, ni echar leña al fuego. Usan el lenguaje a su antojo y como donde manda capitán no manda marinero realizan una especie de baile de San Vito.

Todos sabemos que el que mucho abarca poco aprieta, que el que siembra vientos cosecha tempestades, que el tiempo es oro y que en todas partes se cuecen habas. Que a veces estamos entre la espada y la pared, otras veces estamos en Babia y en ocasiones nos vamos por los cerros de Úbeda. Sabemos que nos prometen el oro y el moro, que nos empeñamos erre que erre en algo, que lo que nos ocurre son gajes del oficio y que muchas cosas son harina de otro costal. Que tenemos que hilar fino, que lo prometido es deuda, que más vale malo conocido que lo bueno por conocer, que mal de muchos, consuelo de tontos, que no conviene meterse en camisa de once varas y que en ocasiones hay que morderse la lengua porque no hay tu tía y que por arte de bilibirloque, aunque las cosas no peguen ni con cola,  no hay que pasarse de rosca, porque cada uno debe estar en su casa y Dios en la de todos. Y, por supuesto, que obras son amores y no buenas razones.

Si te atreves a jugar con las expresiones, comenta esta noticia enlazando las que recuerdes, o las que más te gusten, o las que dicen o decían tus padres… te invito a estar un rato como geisha entre los arrozales y a disfrutar de las infinitas expresiones de nuestra lengua castellana.

Ya sabes: el que no corre, vuela, sobre gustos no hay nada escrito, no hagas oídos sordos.

Oscar Alonso

 

 

 



escrito el 10 de mayo de 2010 por en General


Escribe un comentario

Recuerda que:
  • Las opiniones aquí expresadas serán responsabilidad tuya, y en ningún caso de Aprender a Pensar
  • No se admitirán comentarios que vulneren lo establecido por las leyes y por las Normas de uso de este sitio
  • Aprender a Pensar se reserva el derecho de eliminar los comentarios que considere inadecuados
Los datos serán tratados de acuerdo con lo establecido en la Ley Orgánica 15/1999 de 13 de diciembre de Protección de Datos de Carácter Personal, y demás legislación aplicable. Consultar nuestra Política de Privacidad
Aprender a Pensar