Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Oscar Alonso Peno

Comportamientos incívicos y vandálicos: el caos

Escupen en la acera o en las paredes mientras caminan, tiran al suelo público todo tipo de objetos, dan patadas a las papeleras, ponen los pies encima del asiento de delante en los transportes públicos, orinan donde les place, jamás piden disculpas cuando cometen un error, estampan sus firmas con rotuladores indelebles donde les place, rayan los cristales del metro y las mamparas de las paradas de autobús, llevan la música en el móvil a todo volumen, hablan por teléfono como si estuvieran solos y sordos, son descarados, suelen emplear un vocabulario pobre, irrespetuoso y malsonante, jamás ceden su asiento para que una persona que lo necesite lo ocupe, se creen llenos de derechos y exentos de toda responsabilidad, creen ser libres y lo suelen demostrar viviendo esclavizados por la última chuminada que les han dicho que otorga identidad y sentido de pertenencia, van por la vida en estado de letargo, jamás experimentan que es practicar la gratuidad, tienen muchos deseos, carecen de límites, sus sueños se limitan a los tiempos en los que duermen, chatean mucho y no leen absolutamente nada, opinan de casi todo y sus argumentos les dejan a la altura del betún, se divierten pegando patadas a l0s retrovisores de los coches, se dirigen a los demás con un tonito chulesco y superior, se muestran siempre desafiantes, sobre todo con los que son más débiles que ellos, cometen todo tipo de actos vandálicos porque sí, beben y prueban de todo sin control, nunca suelen ir solos pues en el grupo son algo y fuera de él carecen de cualquier personalidad, no saben de casi nada y parece que el mundo les debe algo… podría continuar casi eternamente dibujando a este tipo de personajes que circulan por nuestras ciudades y que, antes o después, uno acaba cruzándose en cualquier sitio no sin algo de rabia y de impotencia por no atreverse a decirles algo por lo que pueda pasar.

Ser civilizados, vivir junto a otros, convivir con ellos, supone cumplir una serie de normas de convivencia y urbanidad en las que todos nos reconocemos ciudadanos. Hoy existe una especie de carta blanca al respecto: cada uno, no sólo los más jóvenes, hace lo que le da la gana, pasándose por el arco del triunfo el acatamiento de normas indispensables para una saludable vida en común. ¿Qué hacer con esta gente? ¿Quién es el causante de dichos comportamientos? ¿Y el culpable de los mismos? ¿A quién corresponde educar, corregir, amonestar, instruir… a los demás?

 

 

 

 

 

Los comportamientos que he destacado más arriba no se dan siempre en una sola persona (a veces, tristemente, sí), sino que hay personas que los practica “por separado”, en la medida en que se le ocurre esto o lo otro, según las circunstancias y el nivel de conciencia y conocimiento que tenga en cada ocasión.  Ellos piensan “¡Total, quién eres tú para decirme a mí lo que tengo que hacer!” y los demás pensamos “¡Y quién soy yo para decirle a esta persona que lo que está haciendo no es correcto! ¡Bastante tengo con lo mío como para ponerme a arreglar el mundo!”.

De lo que no queda duda es que algo en la educación, sobre todo de las nuevas generaciones, no funciona. Debemos hacer un análisis amplio de las situaciones y comportamientos,e intentar hacer comprender el valor del bien común a los más jóvenes. Si no, el futuro pinta conflicto, desorden y una ausencia total de reglas, de disciplina, de leyes. Un caos difícil de ordenar.

Oscar Alonso



escrito el 18 de mayo de 2010 por en General


4 Comentarios en Comportamientos incívicos y vandálicos: el caos

  1. Libertad | 18-05-2010 a las 8:47 | Denunciar Comentario
    1

    Pues los primeros culpables creo que son los padres. A estos chavales se les permite hacer de todo en sus casas, parece ser que por el sentimiento de culpabilidad que tienen sus padres por trabajar muchas horas fuera de casa y no poderse ocupar de ellos. No se les inculca ningún tipo de respeto hacia los demás: hacen lo que quieren y cuando quieren sin ningún límite. Y claro, si desde pequeños lo han hecho cuando son mayores ya es imposible. Ni profesores, ni Gobiernos, la primera responsabilidad de un padre es educar en valores a sus hijos. Y claro, ya de la Ley del Menor ni hablamos…

  2. japinai | 18-05-2010 a las 9:02 | Denunciar Comentario
    2

    Efectivamente. Aunque todo el mundo reconoce su culpabilidad, su mala conciencia por lo que debía hacer con sus hijos pero no hace porque no tiene tiempo, porque tiene mucho trabajo, porque confía en otras instituciones y personas… aquí nadie parace tener la valentía suficiente para edificar las casas sobre la roca y no sobre arenas movedizas que acaban tirando por tierra todo cuanto merece la pena.

  3. Jose Antonio Quirós Serna | 18-05-2010 a las 16:47 | Denunciar Comentario
    3

    La culpa es una cuestión de varios factores, no solamente de los padres. La familia es la responsable más directa pero los centros educativos, las leyes al respecto, el entorno, los demás que no les oponemos resistencia, todo da lugar a los vándalos.

    Hay un dicho popular que pregona que educar con el ejemplo no es la mejor forma de educar, es la única.

    Un saludo.

  4. mercedespenogutierrez | 19-05-2010 a las 22:54 | Denunciar Comentario
    4

    Me alegra que hayas sacado a colación este tema, la poca educación y comportamiento de la mayor parte de nuestros jóvenes y adolescentes. Cuando uno ya tiene una edad, hay ocasiones en que tiene necesidad de hacer un alto en el camino y desea sentarse en un banco del parque o calle, entonces llega el dilema los pocos bancos que se pueden ocupar estan invadidos por adolescentes que no se si es que nadie les ha dicho que el asiento es para sentarse y no para poner los pies y exhibir el último modelo y marca de moda. Yo que soy bastante escrupulosa, en muchas ocasiones tengo que desistir y buscar otras opciones. Creo que la educación y saber estar, está en franco decremento.

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