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Repensar la Educación

Oscar Alonso Peno

Niños superconsumidores: el consumo que consume

 

Un reciente estudio internacional, titulado The New Generation, sobre las tendencias y los gustos de los más pequeños en cuanto a los juguetes, respaldado por el Instituto de la Pequeña y Mediana Industria Valenciana (IMPIVA) y el Instituto Tecnológico del Juguete (AIJU), ha revelado que los niños actuales son “superconsumidores” y acceden cada vez antes a las nuevas tecnologías.

Este estudio, realizado con niños de 4 a 12 años de siete países europeos (España, Alemania, Inglaterra, Holanda, Francia, Portugal e Italia) revela datos como los siguientes:

1. Los niños y niñas actuales “son bastante diferentes a las épocas anteriores”: son “superconsumidores”.

2. Al parecer, el 60 % de las compras familiares son para los niños y niñas.

3. Los niños y niñas acceden cada vez a edades más tempranas a las nuevas tecnologías (de hecho ya existen juegos de ordenador para bebés y portátiles para los más pequeños).

4. Se rompen definitivamente los estereotipos: no todas las niñas son princesas y adoran el rosa ni todos los niños se apasionan por el fútbol.

5. Los niños y niñas españoles siguen siendo, con diferencia, los que más juegan en la calle de todos los europeos.

Los estudios, estudios son. Los datos, datos son. Pero creo que pueden servirnos para reflexionar sobre lo que ocurre, sobre lo que nos pasa y nos habita, sobre lo que nos sobrepasa y, quizás, sobre lo que vivimos y hacemos vivir a los demás apenas sin darnos cuenta, como sumergidos en una dinámica en espiral en la que unas cosas llevan a otras y ¡quién se atreve a salirse de lo marcado, de lo que se lleva, de lo último!

Este estudio internacional revela muchas cosas, quizás todas ya conocidas, pero sin embargo la primera de ellas es preocupante: los niños y niñas actuales, la sociedad del mañana, son superconsumidores. Puestos a buscar una causa y/o un culpable a esta situación, los mismos expertos que han realizado el estudio afirman que “la culpa no es sólo de los padres ni tampoco de los niños. Es la sociedad la que crea los estereotipos del consumo”.

Sin querer meterme yo a adivino ni a profeta, lo que está claro es que hay situaciones que han pasado a ser normales, como por ejemplo que los niños tengan de todo (la gran mayoría de las veces sin merecerlo), que sean los que gobiernan en las casas (pequeños dictadores que imponen sus “órdenes”), que no tengan referentes y patrones de conducta claros y válidos para responsabilizarse de lo que tienen, que no acepten un no por respuesta, que los adultos que les rodeamos seamos los Reyes Magos todo el año, que estén habituados al “quiero eso… ahora te lo compro”, que no valoren nada de lo que tienen y, sobre todo, que no disfruten con casi nada de lo mucho que poseen. Eso es lo preocupante.

Los niños son un reflejo, más o menos cercano, de los adultos con los que viven y a los que ven. Consumir es una actividad más, una actividad importante, casi un modo de ser y estar en nuestra sociedad. Los que han realizado el estudio concluyen que deben fabricar juguetes “que ayuden a los niños a mejorar su calidad de vida, a estar más activos, más saludables y relajados… juguetes que les diviertan, pero, a la vez, que les permitan mejorar su autoestima y concienciarse con el entorno”. ¡Ojalá!

Los estudios sociológicos revelan que una de las patologías emergentes de la sociedad moderna es la adicción al consumo. Las causas son múltiples. La consecuencias comunes y graves.

Ojalá, apoyándonos en todo lo nuevo que se inventa y que genere posibilidades, podamos educar a los más pequeños en el uso responsable de lo que se tiene, en el consumo responsable, en la asertividad, en la reflexión adecuada para cada circunstancia y edad, en el valor de las cosas, en las consecuencias de nuestro propio modo de vivir (y consumir), en la importancia de respetar tiempos y procesos, en el valor del esfuerzo, en la conciencia y el compromiso con el entorno, especialmente con los que menos tienen. Especialmente con los que nada tienen.

Ojalá podamos educar de tal modo que logremos que los niños, ahora calificados como superconsumidores, pasen a ser niños en los que se fomente la sobriedad en todos los aspectos de consumo y sean un poco más felices, no por lo que tienen (compran o se les compra) sino por lo que son.

Ojalá consigamos educarnos y educar para pasar del “consumir para ser normal” al “ser normal para poder consumir con responsabilidad y conciencia”. Para ello habrá que poner al consumo en su sitio, no eliminarlo, ni demonizarlo, pero sí relativizarlo y ponerle al servicio de las personas y no las personas a su servicio.

En definitiva, la educación en el consumo ayudará a educar a los más pequeños en valores como el beneficio de compartir, el reparto igualitario, el concepto de ahorro, la contención ante los deseos y la capacidad de escucharse a uno mismo y reflexionar sobre sus acciones porque consumir es una actividad ineludible para vivir, pero no se vive para consumir (y menos para malgastar). ¡Ojalá!

Oscar Alonso



escrito el 16 de julio de 2010 por en General


6 Comentarios en Niños superconsumidores: el consumo que consume

  1. José Manuel | 16-07-2010 a las 10:55 | Denunciar Comentario
    1

    Los niñ@s y adolescentes de hoy no comprenden el verdadero valor de las cosas, ni de las materiales ni de las intangibles. Por una parte, creen que sus padres han de prestarle servidumbre, comprándoles todas las cosas que ellos quieran, siendo especialmente flagrante el caso de comprarles cualquier cachivache moderno simplemente por el hecho de aprobar.
    Por otra parte, los chic@s de hoy no dan la importancia que merece a las cosas inmateriales como son el amor y el cariño de su familia, con mención especial al amor de sus abuel@s,que muchas veces ejercen el papel de padres.
    Saludos

  2. Esther | 16-07-2010 a las 12:26 | Denunciar Comentario
    2

    Muy buen tema, los niños son superconsumidores o pueden llegar a serlo, no porque nazcan así, sino porque la clave, su familia, su educación, falla por la base.

    Si un padre hoy día no tiene las cosas, muy, pero que muy claritas, desde que se produce un embarazo ya están atosigándole para que consuma. Más adelante, la falta de tiempo para estar con los hijos es otro problema, y hay padres que piensan que comprándoles a los hijos todo lo que pidan (más o menos) suplirán las 12 horas al día que no les ven.

    A los niños hay que criarlos desde cero con las ideas muy claras, pero claro, si el padre es un súperconsumista, no va a salir de la nada, un niño que no lo sea…

    Por último, este informe, es una buenísima noticia para las empresas de juguetes… preparémonos para que el 1 de septiembre empiecen los anuncios de juguetes para reyes.

  3. mercedespenogutierrez | 16-07-2010 a las 13:47 | Denunciar Comentario
    3

    El consumir convulsivamente en nuestros días se ha hecho casi imprescindible y de ahí que nuestros niños crean que todo está al alcance de cualquiera y sin ningún esfuerzo. Error que quizás no hemos sabido canalizar haciéndoles la vida facil y obteniendo siempre todo lo que desean sin mayor preocupación.

  4. Claudia Vazquez | 16-07-2010 a las 22:54 | Denunciar Comentario
    4

    Muy buena esta publicación, quisiera agregar a los valiosos comentarios, una reflexión sobre un problema más profundo que vivimos,”tener es ser” “tener es pertenecer” “tener es inclusor en muchos grupos de niños y adolescentes”. Aquél niño que carece de ciertos productos “nuevos” o de una marca en particular quedan excluidos, “si no lo tienes no existes”, es producto de burlas o de cuchicheos entre sus pares. Entonces los niños se desesperan por tener ese objeto que más que una gratificación va a ser el que le va a permitir elegir con quien estar y no entrar en la peligrosa brecha de la marginación. Marcas de zapatillas, de ropa, de productos tecnológicos, de juguetes, etc, son el camino a encontrar la posición soñada en una sociedad materializada.Los niños y adolescentes sufren esta situación terrible, pues la presión que sufren diariamente pensando en lo que usaran, lo que les falta, lo que necesitan sin necesitarlo es realmente una situación muy dificil de soportar, tanto que la cantidad de niños con depresión aumenta día a día, y esto es muy lamentable. Trabajar en valores en la escuela con diálogos profundos es una tarea que se presenta como urgente e inevitable.

  5. japinai | 17-07-2010 a las 13:31 | Denunciar Comentario
    5

    Gracias por tu comentario y totalmente de acuerdo. Además de trabajar en valores con diálogos profundos tenemos ante nosotros la apasionante tarea de educar en la interioridad, en capacitar a los alumnos para que buceen dentro de sí mismos y descubran el tesoro de su vida. Será el único modo de que no busquen su ser más profundo en la superficialidad de la última moda. ciao

  6. olalla | 17-07-2010 a las 20:28 | Denunciar Comentario
    6

    Estoy de acuerdo con el comentario de Claudia y el tuyo Oscar, pero pienso que antes de educar a los hijos deberíamos educar, también a los padres, ¿ por qué de que vale educar a los hijos si luego llegan a casa y los padres destruyen lo hecho por los educadores? Esto lo he vivido muchas ocasiones este curso pasado.
    Saludos y feliz verano.

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