Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Oscar Alonso Peno

Una escuela, un milagro

 El centro educativo Francisco Coll está situado en el corazón del Relleno Sanitario (basurero) de Guatemala capital. Un asentamiento conformado por diferentes asentamientos, algunos legales y casi todos ilegales, en medio de desechos, basuras, chatarra, mucha suciedad, sin agua corriente, en muchos casos sin luz y sin nada de lo que normalmente asociamos a civilización, respeto y dignidad.

 Las hermanas Dominicas de la Anunciata vinieron a este lugar, Sur del Sur, en el año 1994, dos años antes del cese de la guerra en este país desolado aún por las luchas, los racismos y las separaciones internas. Un país que está a años luz de superar la violencia, la discriminación entre ciudadanos y la no integración del pueblo indígena. Un país que está muy lejos de una democracia posibilitante y de un desarrollo integral y para todos. Una nación necesitada de todo: de estructuras, de higiene, de salud, de inversión, de progreso…y de verdadera justicia y paz.

 Este centro educativo inició su andadura con 163 alumnos de educación primaria. En medio de este infierno y de una situación inimaginable para alguien que viene desde nuestro país, las hermanas han conseguido levantar un paraíso en el que hay aulas, un patio donde jugar, una cocina donde preparar el desayuno a los alumnos, algunas salas para reunión y, en los últimos meses, un espacio arbolado y vallado en el que los alumnos y alumnas pueden jugar e incluso estudiar o recibir algunas clases. Hoy en día tiene un total de 308 alumnos.

 El centro educativo está pintado con colores verdes, nunca mejor dicho, verdes esperanza. Los alumnos de este colegio estudian aquí desde primero hasta 6º de primaria. El centro pertenece a la municipalidad de Guatemala capital la cuál sólo se ocupó de su mantenimiento y subvención los dos primeros años. Desde el año 1996 se sostiene únicamente con las aportaciones de diferentes colaboradores y de las hermanas.

 Los dos principales sustentadores de la escuela son la Iglesia Presbiteriana de Canadá y la Internacional Samaritan, una ONG de los EEUU. Estas dos instituciones pagan los sueldos de todo el personal y las becas de los estudiantes. Junto a ellas hay muchas otras aportaciones solidarias que llegan a la escuelita y que ayudan a la adquisición de material escolar, de la alimentación y de otras muchas necesidades que aquí hay.

 El entorno del colegio es caótico: “casas” amontonadas unas encima de las otras, fabricadas con todo tipo de materiales de desecho (cartón, plástico, láminas de metal, maderas, ruedas…), cualquier cosa –sacada del basurero- sirve para improvisar una casa en un terreno que cada día cede un poco ya que lo que tiene debajo es apenas tierra y restos de basura. No hay calles… hay pasillos entre las casas llenos de basura, de porquería, de animales (vivos y muertos), de trastos oxidados, de desperdicios de todo tipo. A veces, dependiendo del día, el olor a basura es insoportable y es casi imposible respirar. Los niños parecen acostumbrados a él.

 En los asentamientos en los que viven todos los alumnos no hay, en la mayoría de las casas, ni agua corriente ni luz eléctrica y, aún así, las hermanas han conseguido después de años de trabajo, que todos vengan a la escuela aseados y limpios. Las familias o lo que queda de ellas, compran juntas agua a vendedores ambulantes y se la reparten para asearse, lavar la ropa y hacer la comida en improvisadas cocinas.

 Otras de las características de este entorno tan triste y decadente (indigno para cualquier ser humano) es la violencia. El altísimo nivel de violencia que hay. Diferentes bandas controlan los asentamientos y no reparan en extorsionar, pegar y matar. Hoy mismo, mientras escribo estas líneas, acaban de informarnos de que hace unas horas han ametrallado al padre de una alumna de 6º grado. Era taxista. Y lo peor es que lo ha matado alguien que vive en el mismo asentamiento. La venganza está servida. La vida aquí no vale nada. La verdad es que estas cosas le dan a uno miedo, mucho miedo, y aunque pasados unos días te haces a la situación, convivir con el terror que circunda la escuela impone mucho respeto.

 

Los niños y niñas son testigos de excepción de este ambiente. Desde que nacen viven en la calle, muchos de ellos sucios, mal alimentados y, lo peor, con unas expectativas de futuro casi inexistentes.

 El centro educativo Francisco Coll es tierra de misión. Es, fundamentalmente, Buena Noticia para esta gente que malvive hurgando entre las basuras (unas 5000 personas se afanan en ello todos los días en el basurero).

 La educación de estos patojos y patojas (como se les llama aquí a los muchachos) es todo un reto. No es fácil educar en un centro como este y en un entorno como este. Y, sin embargo, los maestros y maestras están comprometidos y contentos. Apenas cobran 1800 quetzales mensuales (unos 175 euros). A todos ellos mi más agradecida felicitación por la labor que desempeñan, a pesar de que a casi todos les han asaltado, atracado y asustado alguna vez cuando venían a trabajar. Son educadores verdaderamente vocacionados. Trabajan 18 personas en el colegio entre profesores, hermanas, personal administrativo, personal para la alimentación, psicólogo, dirección y conserjes.

 Tres hermanas trabajan en la escuelita, todas ellas hermanas de la casa Anunciata situada en la zona 3 de la capital, una zona pobre, difícil y violenta. Su entrega, labor y sonrisa constante no tiene precio y lo dice todo de su vida, misión y vocación. Junto a ellas estoy comprendiendo, aún más, el valor de la vida consagrada en tierra de misión y en la frontera de todas las situaciones y dificultades posibles.

 Proyectos para esta escuela hay muchos: se quieren construir unos bancos y unas mesas para el terreno en el que están los árboles, de manera que los alumnos, por grupos, puedan recibir clases o tener un espacio para el estudio al aire libre. También se necesitan algunas computadoras: las pocas que tenían, después de un gran esfuerzo por adquirirlas, las robaron hace unas semanas.

Se necesita dinero para material escolar, para libros de texto, para útiles de escritorio, para papeleras, estanterías, cortinas, pupitres… se necesita dinero para útiles de limpieza, para la refacción (el desayuno que se da a todos los alumnos cuando llegan al colegio por la mañana). Se necesita dinero para arreglar puertas, ventanas, mesas, baños…

Se necesita cualquier aportación que pueda seguir haciendo crecer esta obra, esta Buena Noticia encarnada en la vida de estos niños y niñas.

 La escuelita del basurero, como se le conoce aquí a este colegio, es un proyecto de humanización, restitución y dignificación, en el que la compasión, la dignidad de los últimos, la sanación y el perdón son criterios omnipresentes. Esta escuelita es un claro ejemplo de compromiso por la justicia en y con este pueblo. Esta escuelita es un verdadero milagro.

Gracias a las hermanas Dominicas de la Anunciata y a todo el personal que trabaja, de un modo u otro en la escuela. Que Dios bendiga con su presencia todo cuanto en él se dice, se hace y se trabaja por restituir la dignidad de tantos. Mucho ánimo.

 Oscar Alonso



escrito el 10 de agosto de 2010 por en General


3 Comentarios en Una escuela, un milagro

  1. S. MARGA | 10-08-2010 a las 10:28 | Denunciar Comentario
    1

    Buenos días o buenas tardes, Oscar, gracias por tu servicio en Guatemala. Hay noticias sin eco, pero hay páginas vivas y lenguajes nuevos como son tus días, ahí y tus gestos entre esas gentes: niños/as, jóvenes y adultos…Enhorabuena. Hacen falta muchos “OSCAR” en el mundo muchos voceros de la PALABRA hecha vidad, encarnada como la Palabra de hoy “si quieres servirme, sígueme”. Sé que estás dando lo mejorde ti. Cuídate. Un besín, S. Marga

  2. alicia peno | 14-08-2010 a las 9:48 | Denunciar Comentario
    2

    Espero que te lleguen mis noticias. GRACIAS con mayúsculas por vuestra labor y la de todas esas personas comprometidas que trabajan por y para esos seres humanos tan olvidados en nuestro “primer mundo”. Sé que aunque sea muy duro para vosotros, esta experiencia no la vais a olvidar nunca. Seguro que será muy enriquecedora para todos. Me siento muy orgullosa y sobre todo cuidaos mucho.

  3. carlos david boror puluc. | 31-10-2012 a las 15:56 | Denunciar Comentario
    3

    felicito, al establecimiento por, haber brindado apoyo quienes real mente los necesitan. como, tal caso es el mio y gracias a ello yo pude culminar la primaria por todo lo que ellos me ayudaron estoy muy agradecido.
    especial mente recuero al profesor oscar. que el me apoyaba desde cuando estaba en primero y le apoyaba a mi madre que yo siquiera estudiando. me despido cordial mente de mi querida escuelita del reyeno sanitario de la sona 3 de Guatemala.
    atentamente: carlos david Boror puluc.

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