Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Oscar Alonso Peno

Ante la cruz…

Celebramos hoy una de las contradicciones más desconcertantes, inexplicables e intensas de la historia de la humanidad. Dios, hecho hombre en Jesús, encarnado en nuestra humanidad y humanizado desde su ser Dios con nosotros, se abaja (kénosis), es traicionado por un compañero de camino, entregado, acusado, juzgado de aquella manera, condenado sin razones y sin defensa alguna, maltratado, cargado con una cruz y crucificado entre ladrones, mofas e insultos. Jesús muerto en cruz como un delincuente y abandonado por todos excepto por su madre y un amigo. Eso celebramos hoy, con una particularidad más: todo por amor, por amor a nosotros, a nuestra condición, a nuestros deseos, proyectos, a nuestras debilidades y bagatelas.

Celebramos hoy la Pasión y la Muerte de Jesús. Una pasión desconcertante, desbordante, desafiante… una pasión con y por, una pasión seguramente inmerecida. ¿Cómo pagar tanta entrega, tanto dolor, tanto amor y tanto perdón? ¿Cómo devolverle a Dios tanta generosidad, tanta desapropiación, tanta cercanía a nuestra naturaleza y cotidianidad?

La verdad es que la cruz, símbolo central de este día, la vemos cada día en nuestro mundo. Muy ciego o cegado ha de estar uno para no percatarse de que también hoy hay cruces y crucificados por doquier. Quizás cada día más. Japón, Haití, Libia, Siria, Yemen y cientos de países que jamás salen en las noticias, en los que la guerra, la injusticia y el caos reinan. Barrios y asentamientos en la periferia de las grandes ciudades en los que se amontona la basura, el analfabetismo, la falta de expectativas, el mundo de la droga, de los trapicheos y delitos de todo tipo. Vagabundos en cualquier ciudad, niños y menores explotados, abusados, abandonados, utilizados. Hambre, pánico, soledad, tristeza, lágrimas, dolor, enfermedades, paro, injusticia, explotación de cualquier forma, dominio, falta de dignidad, de derechos, de posibilidades. Todo eso conforman la cruz de Jesús, la cruz que carga sobre sí, la cruz de la cuál brota vida por amor, porque a Dios le da la gana, porque Dios quiere (nunca mejor dicho).

Celebremos con pasión este día tan importante en la vida de un cristiano. Reconozcamos todo aquello que provoca muerte, todo aquello que nos rodea y muere. Contemplemos hoy la cruz de Jesús, las cruces de nuestro mundo y de nuestros mundos. Comprometámonos en ayudar a llevar todas esas cruces para que la Vida triunfe… a pesar de todo o, precisamente, gracias a todo.

Óscar Alonso



escrito el 21 de abril de 2011 por en General


1 Comentario en Ante la cruz…

  1. alfonso | 22-04-2011 a las 11:37 | Denunciar Comentario
    1

    Existen multitud de pasiones inmerecidas como la de Jesús. Ello nos obliga a mirar no solo en nuestro interior si no alrededor en busca del porqué de ciertos comportamientos que, aun siendo ajenos a nuestra voluntad, seguimos ejerciéndolos a sabiendas del daño que nos pueden y podamos causar.
    No es casualidad que estos días al contemplar la imagen de Cristo en las distintas procesiones, sentimos que detrás de todo esto existe una fuerza y un deseo de intentar comprender su sacrificio y por qué no, un acercamiento lleno de amor y amistad. Ojalá sepamos entender y transmitir lo que en esos momentos sentimos.

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