Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Oscar Alonso Peno

Lunes Santo: De cena con los amigos en Betania

Lectura del evangelio según san Juan (Jn 12,1-11)

Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume. Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dijo«¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?». Esto lo dijo, no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa llevaba lo que iban echando. Jesús dijo: «Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis». Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.

El evangelio de hoy, como tantos otros fragmentos del evangelio, es un pasaje cargado de indicaciones para nuestra vida. Primero el detalle de que a Jesús, como desde el principio de su vida pública, le invitan a cenar. ¡Qué importante es para los seres humanos y particularmente para los cristianos reunirnos en torno a la mesa que hermana, que hace memoria, que invita a compartir y a celebrar vida.

El segundo detalle es el lugar en el que tiene lugar esta cena: Betania, en casa de su querido amigo Lázaro (al que resucitó) y de sus hermanas, Marta y María. María como siempre sirviendo, Marta como siempre contemplando y ungiendo a Jesús. ¡Qué importante es guardar el equilibrio entre servir y contemplar, entre la acción y la contemplación!

En tercer lugar, el recordarnos que siempre existe la tentación cercana a nosotros de elegir otros caminos y abandonar a Jesús. Ahí está Judas Iscariote para recordárnoslo.

El cuarto detalle que no deberíamos dejar pasar de este texto es el recordatorio de Jesús “a los pobres los tenéis siempre con vosotros”, que lejos de ser una aceptación resignada de lo que ya conocemos, es un aviso y recordatorio importante que nos recuerda que el mundo en el que vivimos genera, vive a costa de…, oprime… a muchos hombres y mujeres a los que denominamos “pobres” y en los que tantas veces nos encontramos nosotros mismos ataviados con todas nuestras posesiones, títulos y ataduras varias.

Por último, detenernos en los gestos y acciones de Jesús (resucitar a Lázaro) que hablaban del Padre, convocaban a la gente y eran motivo de conversión, de fe y de seguimiento. Así comenzamos esta Semana Santa y esta Santa Semana. ¡No está mal para comenzar! Feliz Semana a todos. Un abrazo, Oscar Alonso



escrito el 2 de Abril de 2012 por en General


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