Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Oscar Alonso Peno

Martes Santo: Las cosas de Pedro

Lectura del evangelio
según san Juan
(13,21-33.36-38)

En aquel tiempo, Jesús,
profundamente conmovido, dijo: «Os aseguro que uno de vosotros me va a
entregar». Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de
quién lo decía. Uno de ellos, el que Jesús tanto amaba, estaba reclinado a la
mesa junto a su pecho. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién
lo decía. Entonces él,  apoyándose en el
pecho de Jesús, le preguntó: «Señor, ¿quién es?». Le contestó Jesús: «Aquel a
quien yo le dé este trozo de pan untado». Y, untando el pan, se lo dio a Judas,
hijo de Simón el Iscariote. Detrás del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús
le dijo: «Lo que tienes que hacer hazlo en seguida». Ninguno de los comensales
entendió a qué se refería. Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que
Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres.
Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche. Cuando
salió, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es
glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en
sí mismo: pronto lo glorificará. Hijos míos, me queda poco de estar con
vosotros. Me buscaréis, pero lo que dije a los judíos os lo digo ahora a
vosotros: “Donde yo voy, vosotros no podéis ir”». Simón Pedro le
dijo: «Señor, ¿a dónde vas?». Jesús le respondió: «Adonde yo voy no me puedes
acompañar ahora, me acompañarás más tarde». Pedro replicó: «Señor, ¿por qué no
puedo acompañarte ahora? Daré mi vida por ti». Jesús le contestó: «¿Con que
darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas
negado tres veces».

“Martes Santo se caracteriza su liturgia por la exaltación de la
Cruz y por ello en muchos lugares el protagonista de las procesiones de este
día es el Crucifijo”.

Este martes de Semana
Santa el evangelio del día contiene algunas preguntas y algunas rotundas
afirmaciones de Jesús. Me voy a quedar, no obstante, con dos expresiones, una
del evangelista y otra de Pedro.

La primera de esas
expresiones es la que da inicio a este relato: “En aquel tiempo, Jesús,
profundamente conmovido, dijo”. Conmover, conmoverse, conmoción. Apenas uso
estas palabras en mis conversaciones y escritos, y cuando lo hago es para
acompañar una crónica de un suceso, de algo que ha tenido un impacto negativo
en los demás. Me pregunto qué me conmueve, qué nos conmueve a nosotros. A Jesús
le conmovió profundamente saberse en la cuerda floja de la traición. Saberse a
punto de ser entregado por uno de los suyos, por uno de aquellos que le habían
acompañado durante tantos caminos y encuentros. Le conmovía también ver la
fragilidad de quien le iba a entregar y también de quien decía quererle tanto.

De hecho, la segunda de
las expresiones con las que me quedo del texto de hoy es una de las
pronunciadas por Pedro: “Daré mi vida por ti”. Jesús conocía muy bien a Pedro,
sabía de su autenticidad y de su tremenda fragilidad e incoherencia. A Pedro no
le salían las cuentas, quería respuestas rápidas, cómodas y envasadas de boca
de Jesús, pero no conseguía de él ese tipo de palabras. Jesús conocía bien su
corazón… ¿qué le provocó oír de boca de Pedro aquel “daré mi vida por ti”? Una
vez más Jesús nos recuerda a todos que las palabras son importantes, pero lo
son aún más las acciones que sostienen o dan inicio dichas palabras. Dar la
vida por Jesús, ¿estamos dispuestos? ¿Quién es Jesús para nosotros?

Lo bonito de Pedro es su
preocupación por estar junto a Jesús, por acompañarle, por saber a dónde va…
pese a sus incoherencias y cálculos humanos. En estos días que se acercan,
¿vamos a acompañar a Jesús? ¿Seremos capaces de permanecer junto a él sin hacer
demasiadas preguntas, pero abiertos a la escucha confiada del que se sabe
querido sin límites? Ojalá. Feliz Martes Santo. Un fuerte abrazo, Oscar

 

 

 



escrito el 3 de Abril de 2012 por en General


Escribe un comentario

Recuerda que:
  • Las opiniones aquí expresadas serán responsabilidad tuya, y en ningún caso de Aprender a Pensar
  • No se admitirán comentarios que vulneren lo establecido por las leyes y por las Normas de uso de este sitio
  • Aprender a Pensar se reserva el derecho de eliminar los comentarios que considere inadecuados
Los datos serán tratados de acuerdo con lo establecido en la Ley Orgánica 15/1999 de 13 de diciembre de Protección de Datos de Carácter Personal, y demás legislación aplicable. Consultar nuestra Política de Privacidad
Aprender a Pensar